miércoles, 2 de octubre de 2013

Patinaje en medio de la vida

We cross and recross our tracks like figure skaters. Our lives are not our own. We are bound to others, past and present. And by each crime and every kindness we birth our future. (c)

Almost a year has passed by now, these thoughts keep returning to me. Well, not exactly these ones, but the echo they left inside of me when they first sounded.

We meet, we part, we get to know each other not knowing what lies ahead, what will become of our lives, connections, friendships, fates. I'd actually rather not use this word, fate, it has this shade of inevitability, which I refuse to take in.

What does not cease to amaze me is the possibility of choosing the way we regard our past. Every moment of our life we find ourselves in a situation - however small and insignificant it may be - where we have to make choice. We create our future by doing this, quite true.

Has it ever occured to you we could also choose our past? Not only we set the tune to the music of our present, we are free to choose the prism through which to look at our past. We alter it all the time, polish, reset, or leave it rough so that no thing could sneak back through it into our present. We can't hold our past back, though. Neither can we stay away from making our future. The effect that follows negligence will get us sooner or later.

How do we change our past? We don't, it's the attitude and lessons learned that changes it. We might go back and read the lines that had been read. They will never sound the same, nor will we read it in a similar manner. But we may learn from it something we haven't noticed before.

It triggers in me another thought: it's an ever-changing world, really. Old news, you will say. Well, yes and no. "No man ever steps in the same river twice, for it's not the same river and he's not the same man".
Perspectives change, places change, times change, why should we stay the same? Why would we want to?

Because it's safer, it's more conventional, it seems more reliable and it never really is. Everything changes and nothing is here to stay forever to serve our convenience, regardless of us being ready.

We choose. We decide. We are free to skate wherever we want to, whoever we want to be accompannied by. May it be across the paths already discovered or unknown ones, we may as well learn from both and looking back say we walked them thoroughly.

And what's more important, we will be able to look steadily and fearlessly at our future and know there are plenty of paths to be walked. 

jueves, 8 de agosto de 2013

Señales de humo

Este sentimiento de querer hacer todo y no saber por dónde empezar al mismo tiempo. Todo porque sigo en duermevela y ni siquiera sé si quiero que algo me despierte.

Nunca sabré si hubiera sido mejor decir adiós breve y duro al España en el que he vivido casi un año o aguantar esa zona off-shore que me quitó totalmente la sensación de seguir en el mismo país pero, posiblemente, impidió que tuviera un choke cultural al volver a casa. Salou, la ciudad menos española que jamás he conocido hasta el día de hoy y espero nunca tener que volver a ver. 

Ahora da igual. Se acabó, junto con excursiones de turistas abejitas, las mañanas en la playa, cortos viajes a los alrededores de Salou y no tanto alrededores. Se me acabarón los ingredientes de esta sopa de verano eterno de España, habrá que ir otra vez al mercado mental y sacar fuerzas y recetas para hacer otro plato del presente con lo que tengo al volver de mi sueño naranja. 

Sigo saboreando el desayuno a la española que llevé preparando dos años y pico. Duró 318 días, estuvo riquísimo, me gustó tanto que seguro volveré a hacerme el almuerzo y la cena. Mientras tanto vivo de las emociones que me han llenado el año y la esperanza. Siempre hay algo más allá de lo obvio, aunque a veces parezca que existen límites y muros. Por ahora que se quede así, aventuras, cenas, amigos, amor, conversaciones, fiestas, estudios - un año completito, sabroso, no le ha faltado nada. Algo sí que queda por desarrollar, vivir, descubrir. No sé qué será de las semillas que he sembrado. Tendré que volver pronto, no se puede dejar las cosas así de queridas mucho tiempo sin cuidar.

La vida nos sonríe con señales de humo. 

viernes, 28 de junio de 2013

20.09.2012

El 20 de septiembre, 2012. Se acercan las cuatro de la tarde. Casi las dos de la tarde en Moscú. La embajada está abierta hasta las dos. Hoy es jueves, mañana es el último día que trabajan esta semana. El lunes empiezan las clases en la Universidad de Sevilla. No puedo pensar en nada, sólo cuento minutos, segundos, momentos, mis dedos cruzados. Que ocurra un milagro, sé que existen. Las cuatro menos tres. El tiempo se para. De repente, suena mi móvil, llaman desde la embajada, lo cojo y ahora escucho mi propia voz, temblando: "Sí, sí, desde luego, ¿puedo ir mañana? ¿y mi pasaporte, lo llevo? muchas gracías, hasta luego". Cuelgo. Son las cuatro. Las dos en Moscú. Si es un sueño, que nadie me despierte. Empiezo a enterarme, pero todavía no me lo puedo creer, mis dedos tiemblan al marcar el número de mi madre. Un billete, el primer vuelo a Moscú. Mañana a esta hora ya habré cogido mi visado. Voy a España, VOY A ESPAÑA, ¡Dios míoooooooooooo! Salto como una loca por mi cuarto, estoy que lloro de alegría. Mañana habrá que madrugar, no tengo nada preparado, no importa, maleta, ¿dónde está mi puñetera maleta? Ésta no, otra, más grande, y qué me llevo a Moscú? Me lo preparo todo, bieeeen, pero me lo llevarán los míos, voy con un solo bolso. Habrá que llegar a primera hora a la embajada. Habrá que, ¿qué importa? ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡VOY A ESPAÑA, YO VOY!!!!!!!!!!!! 

Así empezó. Dicen que ya se va acabando, pero yo nunca jamás haré la cuenta atrás. 

domingo, 26 de mayo de 2013

Vergüenza. Me inundas día tras día, sabes que no me hace ninguna gracia cenar contigo y escucharte soltando despropósitos. Me haces sufrir pensando en lo poco que valgo agarrándome a mis sentimientos. Eso no debe ser así, me gritas en la cara, ¿es que no lo ves, estúpida, desagradecida, orgullosa? Sigue así y seguro algún día sabrás lo penetrante que es este dolor, porque al fin y al cabo la vida nos lo devuelve todo, y serás tú que lo recibirá y lo sentirá del todo. 

Cuando algo sobra - siquiera sea el amor, la atención o la admiración - no te queda otro remedio que tratar de quitártelo del medio. Disminuir la densidad, librarte, salir corriendo a tomar un poco o mucho de aire neutral. Fuera de la jaula de emociones, fuera al campo. Correr y correr y correr y correr sin mirar hacia atras, riéndote a toda voz, tropezar, caerte, arrepentírte de que lo has rechazado todo así de un plumazo. Sin levantarte, ponerte a llorar sin consuelo (estando a solas en pleno campo, qué más da), inundándote en lágrimas, murmurar entre llantos mil veces "lo siento", pero en vano, ya nadie te presta la atención. Darte cuenta de que no puedes acordarte del camino para atrás porque lo has corrido tan entusiasmado, agitado, libre y solo. 

Ir arrastrando los pies, volver a darte cuenta de que sigues murmurando. 

Lo siento, mamá. Lo siento tanto. 

miércoles, 22 de mayo de 2013

Cogito, ergo sum.

Creo firmemente que hay una relación directa entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que llegamos a ser nosotros mismos y lo en que se convierte nuestra vida. No soy la primera que lo dice, tampoco seré la última. Es tan verdadera esta idea como la que dice que sólo existe todo lo en que creemos. 

Puedo afirmar que a mí aplicar las dos me resulta alucinante hasta el día de hoy. Es la cuestión tanto de práctica como de la fé. Empiezando con ejemplos más sencillitos de pensar en el camino al banco que sólo habrá dos personas en la cola (y al llegar descubrir que esto sí se ha cumplido) y terminando con las afirmaciones que te ayudan llevar a cabo los sueños más atrevidos. El universo no distingue entre la broma y el deseo más querido, lo toma todo en serio. 

Hace unos meses me quité de mi vocabulario casi por completo las palabras como "cansada", "muerta", "hecha polvo", "reventada" y otras que tienen que ver con el cansancio. Tampoco le dejo ocupar mis pensamientos de ninguna forma que se invente. El resultado es que se ha ido de mi vida corriendo. Hablad más de lo vivos que os sentís y ya veréis que el estado físico no tardará mucho en cambiar. Funciona igual de fácil como la famosa "Cuando te sientes feliz, sonríes. Pero también vale lo contrario: si te sientes triste, sonríe y ya verás como se te subirá el ánimo".

Puedo dar toneladas de ejemplos, pero lo que convence más es la experiencia. Pruébadlo vosotros si os atrevéis. 

Al fin y al cabo, nosotros mismos construimos lo que nos rodea. Lo traemos todo en nustra vida arrastrando los matices que elegimos ¿adivinad quién? nosotros mismos. Artistas, actores, protagonistas, directores, músicos, arquitectos de nuestras propias vidas. No lo gastéis en vano el don de vivir. Tomad un pincel y pintad vustras pensamientos y vuestras palabras de los colores que queráis que tengan. 


Every person, all the events of your life are there because you have drawn them there. What you choose to do with them is up to you. (c) R.Bach


domingo, 19 de mayo de 2013

A solas.

Un amigo me ha dicho que la soledad es el estado más natural para nosotros, que nacemos solos y morimos solos. La soledad nos sigue por la calle pisándonos los talones, nos despierta por la mañana, nos habla en los sueños y sólo se calla empujada en un rincón cuando le damos una buena patada y quedamos con unos amigos. Se rinde sólo para volver a mirarnos a los ojos y agarrarnos con más firmeza más tarde. 

La trato de sentir esta idea, la de lo natural que es la soledad en nuestra vida. Y no me llega a convencer. No me sale bien fingir y hacerme creer que tengo que acostumbrarme a vivir con ella como mi amiga más íntima y verdadera. Que le den, quiero que se vaya a buscar la vida en otro lugar, que son muchos en la tierra. Ya ha vivido demasiado tiempo a mi lado, y nunca ha pagado ni una vez el alquiler. No es nada natural, no lo creo y no quiero fingir. 

Por lo mucho que diga todo esto, me doy cuenta de que no se cambia mucho la cosa. Sigo estando harta de buscar a alguien con quien dar una vuelta, ir a la playa, jugar al bádminton, leer en un parque, pasar la tarde. Muchas veces no encuentro a nadie, todo el mundo ya tiene otros planes para esta vida. Yo quedo sin otro remedio que mirar a la soledad riéndome en la cara. Me amargo, y no me lo quita este sabor a ajenjo ni helado ni chocolate ni la misma mañana bulliciosa y llena de la gente. 

Soy una soñadora irremediable. Y aunque vuelva a sentarse aquí a mi lado la soledad, le hago caso omiso. Me imagino cosas, quizá es menos natural todavía que estar sola, pero así me siento mejor, así tengo tiempo para inventarme un nuevo cuento que me renueve la esperanza y aleje lo que algunos llaman el estado más natural de una persona. 

sábado, 11 de mayo de 2013

Tres.


Por fin me atrevo a desayunar a la española aquí. La ventaja de vivir en pleno centro - todo está a tiro de piedra y no tardas nada en llegar a puntos más interesantes de la ciudad. Un gran inconveniente - casi todo en la zona cuenta con los guiris. En fin... si sabes buscar bien, encontrarás lo que buscas. A vuelta de la esquina doy con un bar enano y acogedor. Una tostada con café que antes de llegar a España nunca jamás he tomado. Así empezamos nuevo día, ya me está haciendo muchísima ilusión imaginar las cosas de mi plan esbozado para hoy. 

Intento número 1. El plan de ir al Thyssen-Bornemisza fracasa con estallido. Siendo lunes el día de la entrada gratis, hay una cola de tantos kilómetros que decido mejor pagar por entrar el otro día. El fracaso se va convertiendo pronto en una ventaja - voy al Prado, ya que está aquí al lado y la entrada me es gratis todos los días (por enécima vez me digo cuánto me encanta ser estudiante). Tres horas seguidas de salas enredadas, cuadros, cuadros, cuadros... Por supuesto, Las Meninas, Goya (quien a decir la verdad no me ha impresionado mucho), El Bosco y el ambiente genial del arte de todas las épocas. Antes de salir me decido a llamar a mi madre ("Te llamo desde el Prado, ya puedes oler el óleo y lienzo, a que sí, mamá" :) ), pero no me contesta y escucho en vez de su voz el habitual "La persona a la que llama está apagada o fuera de cobertura en este momento. Inténtelo de nuevo más tarde". 

El almuerzo, y me pierdo otra vez entre chuchicheos de la Cuesta de Moyano en otro intento de encontrar el "Madrid" de Paloma Ulloa. Me fascine como escribe. Pero sin éxito. Algún día me encontrará el mismo libro, naranja y con una fina cinta negra. 

Ángel Caído, te vuelvo a mirar y tan preciosa me parece tu historia que hasta llego a regalarte mis propias alas para que pudieras volver a volar. Rumbo al Círculo de Bellas Artes. Aquí me acuerdo de la famosa "De Madrid al cielo". Tengo que bajarme por las escaleras, aunque casi me creo poder hacerlo por el aire directamente desde la azotea. Gran Vía y Plaza de España con un mercadillo de artesinía. Y aquí, oh aquí... encuentro algo que he querido encontrar desde hace mucho tiempo - un reloj con leontina. Qué ilusión, me lo compro sin pensar. Pequeño, con un buho, me habla de su vida colgante y mesurada, yo lo escucho sonriendo. Tranquilo, ya no estamos solos. 

Hoy me toca encontrar el atardecer al lado del Templo de Debod. El sol arde lentamente, conmovido de ver a su amante, el día, apagándose, y la ceniza de sus lágrimas se desvanece en el cielo alisado. Cada noche se despiden apenas respirando de miedo ante la oscuridad que tienen que pasar a solas y cada día el alba los encuentra juntos, uno hallándose en brazos del otro. 

La cena en "Casa de Granada", otra vez veo Madrid desde el cielo. Más tarde la medianoche me encuentra en la Puerta del Sol con las doce campanas. De costumbre pido un deseo, aunque sea abril y lunes, sé que se cumplirá. 
Porque mi deseo es verte primero al despertarme mañana, Madrid. 

martes, 7 de mayo de 2013

Porque es genial.

Acabo de venir del festival de cortometrajes. Gracias a CICUS de vez en cuando me meto en junglas de lo más cultural de nuestra universidad y siempre me llevo algunas ideas de cada actividad. Lo que me fascina en los cortometrajes es que saben expresar mucho en poco tiempo, como si fueran "ollas express".

Quizá, uno de los cortometrajes más alucinantes que he visto es Luminaris de Juan Pablo Zaramella. Tiene mucha luz, detalles preciosas y una gran idea. Aunque la explicación pueda parecer poco original, me encanta. Porque es genial.


viernes, 3 de mayo de 2013

Algún día vendrás. O mejor dicho, sobrevendrás como un chaparrón en agosto, sin darme tiempo para sacar el paraguas ni bajar a la tierra. No sabré decirte que te quedes, no hará falta que lo haga. No habrá que pedirte que me acompañes, tampoco tendré que preguntarte de dónde eres. No sabremos todo de antemano, ni a dónde vamos ni por qué vamos por el sendero que pisamos. No hará falta saberlo todo, aprenderemos recordando juntos. A volar, a respirar, a mirar, a escuchar, a hacer el amor, a sentir, a callar. A ser. 

Algún día vendrás. Y no querré decirte que te vayas. 

Dos.


Abro los ojos escuchando la mañana. Suena bien, suena a Madrid, al ritmo de su corazón. Me levanto y salgo para empezar el día en el Rastro que se va despertando hacía la ronda de Toledo. Me pierdo por un rato entre la gente sacando de memoria todo lo planeado para el día. Después el metro me lleva hacía Iglesia, donde me toca descubrir el Madrid más tranquilo y pensativo. El Museo de Sorolla con sus cuadros volantes y ligeros, de gasa y brisa; el Museo de la escultura al aire libre y plaza de Colón. Damos un paseo conversando lisa y llanamente, Madrid y yo. Nos reímos como locos ante los espejos en el Museo de Cera, los que te hacen parecer a un enano o un granadero. Nos calmamos al entrar en la magia de impresionismo y postimpresionismo en el Museo Mapfre.

Un descanso para el almuerzo y me llegan fuerzas para descubrir el Lavapies. En el camino se me muere la batería del móvil y nace una nueva aventura. Me encuentro en el parque de Casino de la Reina donde me llama la atención el partido del tenis de mesa. Ya que me he prometido probar, experimentar y descubrir, pido a los chicos que me enseñen a jugar, y la media hora siguiente me meto en el ambiente de deportistas empedernidos. Todavía me sigue la sensación de tener la raqueta en la mano cuando me despido de ellos y me pongo a caminar hacía la calle Bailén. El móvil muerto, ni llevo el reloj encima. Qué sensación más curiosa da preguntar a alguien en la calle "Perdón, ¿qué hora es?". En los tiempos cuando nos rodean por todos lados las máquinas ya no nos hace falta comunicar tanto ni hacer la pregunta más sencilla y común que ha caído en desuso.

El día se va entremuriendo en la plaza de Armería. Me hago un poeta por un rato y me entrego en las manos de inspiración dejándoles caer a la papel unas líneas en las que le hablo a Madrid. El atardecer me coge contemplándolas, y las guardo en el bolsillo junto con las últimas rayas del día. Ya tengo un esbozo de ti, mi Madrid, y mañana te seguiré dibujando. 

martes, 30 de abril de 2013

Uno.


Atocha, las 10 de la mañana, fresquito y hace sol. Llevo una mochila y puñados de sonrisas en el bolsillo. Llego a darme cuenta de que estoy en Madrid y tengo seis días enteros a mi disposición. Entre primeras aventuras - el tour por el centro a pie. Ya que me siento valiente y quiero escuchar la ciudad contando sus leyendas sin tener mezclados los matices y culturas en mi mente, me meto en el grupo para hispanohablantes. Las tres horas siguientes me tienen hechizada los cuentos de Madrid. Ante mis ojos vuelven a la vida Luis Candelas hablando a solas con la modista de la Reina sin darse cuenta de que éste será su último amorío; Hemingway tomando café en el Botín y perdiéndose en las miradas deslumbradas de peatones; Álvaro de Bazán cantando victoria tras victoria. Hoy Madrid me desabrocha algunos de sus enigmas prometiendo contar más los días que vienen.

Me sigue susurrando sus historias en el recorrido por la calle Alcalá, el paseo de Prado, la Cuesta de Moyano - donde me atrapa la magia de los libros casi haciéndome caer en la tentación de llevarme uno - y finalmente se acuesta a la sombra de los árboles en el Parque del Retiro soñando a mi lado con los cuentos eternos de su infancia.

Escucho como respira, quieto y sosegado, el Madrid libre de prisa y ruido. Se le escapa de uno de sus sueños ingrávidos una mariposa y se apoya en mi hombro. Aquí me quedaré hasta el atardecer, y ya veremos qué nos toca mañana. 

domingo, 28 de abril de 2013

7-1=6. Así te recordaré.

Me encanta moverme. Trenes, aviones, coches, bicicletas, espaldas de osos (ironía ON). Según dicen, el viaje no consta de sí mismo sino del movimiento constante, de la búsqueda de caminos, de la anticipación de novedades. 

Esta vez mi novedad fue la Capital Europea de la Cultura del año 1992 (sí, ahora mismo os hago comprobarlo en Wikipedia). Estuve un par de veces antes pero nunca pude decirle "hola" en voz baja y crédula, mirarle en los ojos y distinguir los colores de su alma. Entonces me tomé otra oportunidad. Esta vez decidí vivir a tope seis días del viaje que me había regalado y lo hice así de fuerte que casi llegué a conocer Madrid mejor que a mi propia ciudad.

Atocha, sábado, las 10 de la mañana. La primera impresión: fresquito y el sol. La segunda: el olor a las aventuras y la liberación. Apenas tuve tiempo para coger el corazón que casi se me escapó volando hacía el cielo bajo el que se despertaba lentamente y aspirando al nuevo día Madrid. 
Seis días, siete, diecisiete o sesenta o setecientos, cada uno toma el tiempo que necesite para conocer las estaciones ciertas de la vida. A algunos aquí no les bastan dos semanas, otros se beben las calles en un día. Unos se llevan sonidos, miradas, colores y gestos, otros - camisetas con Guernica y imanes con Cibeles. 

A mí no me gustan mucho las excursiones organizadas ni todos esos tipos de pasatiempo cuando te meten en un grupo así practicamente pegándote en el frente una etiqueta que pone "guiri". El correspondiente tratamiento garantizado. Soy más de deambular por las calles, mirar de reojo a la gente, notar, escuchar la vida en la ciudad, visitar museos de vez en cuando y volver a caminar las calles. 

Describiré mis seis días en breve. Trataré de hacerlo en cortas líneas ya que no veo mucho sentido en inundar las páginas de descripciones detalladas y en muchas ocasiones ordinarias. Eso intentaré y ya veré cómo me sale. 

viernes, 19 de abril de 2013

Para mis madrileños.

No puedo esperar hasta mañana. Acabo de llegar de Madrid y no voy a poder a dormirme sin escribir lo que me está pasando ahora mismo por dentro.
Seis días se han pasado volando, literalmente. Ni me ha dado tiempo recoger las plumas de sus alas que perdía en el camino. Se quedarán entre el cielo y mis recuerdos. 
Lo que no cabe en mí ahora mismo, que no me deja ir a dormir, que me hace escuchar la música a las dos de la madrugada, sea la que sea pero que tenga palabra "Madrid" en su nombre o letra, que me hace casi llorar de alegría es lo siguiente. Entre risas y lloros que siguen dándome vueltas por dentro balbuceo "gracias" sabiendo que a los que lo digo ya los tengo un poco más lejos de lo deseado. 

Ante todo, he encontrado un nuevo trocito de mi familia. Son madrileños, son del Segoviano y son un encanto. Ha sido más que un simple placer encontrar la mañana con ellos y saber que me esperan igualmente por la tarde y por la noche. Gracias a mis amigos del Segoviano por su cariño, sobre todo gracias a Miguel y a Santi, que me han cuidado tanto y me han hecho sentir en casa. 

Gracias a Alejandro quien me acompañó mi primer día; gracias a Luis quien me enseñó la ciudad desde lo alto y llevó a ver el atardecer al lugar más bonito de Madrid; gracias a Cármen por ayudarme con los libros, que es uno de mis amores eternos; gracias a Jesús quien supo enseñarme uno de los bares más típicos y auténticos de la ciudad y casi se hizo amigos con mi cámara. Gracias a toda la gente que me ayudó durante mis pequeñas vacaciones de las que he aprendido un montón. 

Eso es lo que no cabía dentro - decir gracias. Os quiero. Vosotros sí importáis. Son las personas que dan más matices a las ciudades, que las hacen más bonitas y especiales, y diferentes para cada uno que viene a conocerlas. Vuestras sonrisas son las que iluminan las calles y pintan cada día de nuevos colores. Y sin vosotros tal vez no llegara nunca a decir "Madrid te quiero". 

jueves, 4 de abril de 2013

Al son del azahar y la lluvia.

Se me ha parado el reloj. El último golpe contra el suelo habrá sido de sobra para vulnerar su alma delicada. No tengo ganas de llevarlo a la relojería, necesitamos un descanso los dos.
Se me ha perdido el tiempo. Se habrá ido al mismo paraíso que el reloj, ya que los dos tienen mucho que ver, y algo me hace pensar que me han dejado por acuerdo.
Se me han vuelto las ganas de aspirar al verano. La lluvia que según el dicho solía ser pura maravilla en Sevilla ya no lo es. Azahar también me mira con la vista confundida y algo desarmada, como si me dijera "Oye, pero me habráis esperado, ¿no?". Pues, le vuelvo la vista, y callada y sonriente le guiño "Ya verás, no hay mal que por bien no venga".

No hay mal que por bien no venga. Olvidemos un rato de la prisa, del reloj, de la lluvia y malas mañanas. Camino por la calle y me llena de alegría y placidez el aliento de azahar. Nos conocimos la semana pasada, pero ya sabía que aquello fue el comienzo de la esperanza primaveral con mayúsculas.
Una esperanza más, una hora menos. Yo ando sin rumbo por el tiempo. Y es la música del cielo que me abre el camino.


miércoles, 3 de abril de 2013

Triunfo de los enigmas.

Una imagen vale más que mil palabras. Como decimos en ruso "mejor ver algo una vez que escuchar de ello mil veces". No sé si es cierta alguna de las dos traducciones, pero la idea sí es tan cierta como verdadera.
Aprecio mucho las experiencias nuevas y no dejo de llevarme por emociones al contemplar la belleza de tantas cosas en la vida. Sin embargo, nunca pensé que me pudiera asombrar tanto la Semana Santa. Por lo mucho que escuchara a la gente diciendo que valía más para "los fanáticos religiosos", yo la viví como pude, y tan preciosa me pareció que hasta llegó a gustarme el olor de incienso. 

Es mágica y misteriosa. Es de otro mundo, no tiene nada que ver con la vida cotidiana. Hasta parece algo extraterrestre y indescifrable, como si se rompiera la barrera sagradamente vigilada entre nuestro mundo y el otro de la solemnidad y el enigma profundo. Los pasos en los que se para el tiempo. La música que sobrevine, te inunda y te toca el alma en los momentos más inesperados.

Puedo entender a los que no ven nada especial en ella al vivirla varios años, ya no parecerá ni mágica ni fascinante, sólo se asociará a demasiada marcha, calles ahogadas por el gentío y el cuento que se repite año tras año con los mismos pasos e imagenes. Aún así, estoy encantada por su ambiente y su hechicería y magia irrepetible con matices de oro y púrpura. Es una de las experiencias las que hay que vivir por lo menos una vez, respirarlas y saborear, digan lo que digan los demás.

domingo, 31 de marzo de 2013

La loteria de toda la vida

¿Por qué a veces nos chocan los recuerdos inexistentes al ver las fotos que no tienen nada que ver con nuestra propia vida, y queremos que sí tengan algo que ver con ella?

Cuando el tema llega a lo de la familia, yo tengo ganas de hacerme un personaje de las películas que no se cansan de atiborrarnos de las imágenes de la vida fácil y despreocupada. O más bien vivir un rato en una de las fotos que ponen en los marcos por vender antes de que estén reemplazadas por nuestros recuerdos. La imágen típica en estos marcos es una familia feliz y sonriente, un padre, una madre, dos hijos. Trivial. Inmóvil. Mentirosa.

He escuchado que los padres son como una lotería. Si se gana, se suele decir  "Joer, pero si no he hecho nada en absoluto, qué suerte, la verdad es que no me lo esperaba". Y si no, pues, la vida sigue. Un poco menos mágica, algo más dura, con sus lecciones y sus altibajos. Pero de vez en cuando nos preguntamos, "Y si la hubiera ganado esta lotería, qué habría sido de mí?".

Querido amigo, vuelvo a ver la foto y me hace creer que tú sí has ganado la lotería. Y al imaginarme estar a tu lado en esta foto me da un vuelco el corazón. De pronto me pasa por la mente, "Y los que vienen después de mí, ganarán la lotería?".
Aún queda por contestar. Estoy esperando la casualidad de mi vida. Quizá la más grande. 

viernes, 29 de marzo de 2013

En tu nombre

En tu nombre se esconde el sol,
En tu nombre canta el viento,
En tu nombre ruge el mar.
Y en tus ojos se derrite el cielo.

lunes, 18 de marzo de 2013

Un revés.

Aquí estoy. Ensimismada, quieta, lejana
Al borde de un sueño suelto y agudo
Que se hace más real y fiable
Que la realidad clavada.

El truco es muy sensillo,
Dejar de pensar con formas.
Somos energía pura del universo
Que no tiene orillas ni cabe en modelos.
                      Ni en la realidad. 
                                                                                                Ni en un sueño.

domingo, 10 de marzo de 2013

TESOL Spain 2013

Teaching English to the Speakers of Other Languages (Enseñanza de Inglés a los Hablantes de Otras Lenguas). Una ocasión muy especial y en la que puedes aprender un montón. Vienen los profesores de Inglaterra, España, Estados Unidos y otros países. Conferencias, lecturas, encuentros, exposiciones. El abientazo fenomenal, la gente con miradas llenas de anticipación y ganas de aprender y compartir. 10 o más conferencias a la vez en las aulas de dos plantas cada hora y media con descansos para encontrar la siguente conferencia o tomar cafelito. Organizadores recorriendo las listas de participates, voluntarios poniendo botellas de agua para los oradores y sellando las hojas de homologación para los participantes... El ambientazo que me ha llevado desde la tarde de viernes hasta la tarde de hoy en un santiamén.

Pensaba sólo ayudar cuanto podía las mañanas de sábado y domingo, en fin me quedé todo el tiempo. Pensaba ir a un par de las conferencias después de mis turnos, en fin atendí a todas. Me ha encantado trabajar y participar. He aprendido un montón, montonazo (exista o no la palabra). De ahora en adelante será un bolso más a mi equipaje intelectual.

El año pasado TESOL Spain fue en Bilbao. El próximo año será en Madrid. Y este año me ha pillado suerte.


Gracias a todos mis compañeros voluntarios, a Carmen, a Gloria, a Alejandro, a María, a Álvaro - ha sido un placer trabajar con vosotros; a los paticipantes por ser tan maravillosos y pacientes, a los oradores por compartir la experiencia alucinante y de gran utilidad, a mi profesor Christian Abelló Contesse por dar a conocer el evento, a Karen McDonald y a Katya Oliva por darme esta oportunidad de vivir una experiencia tan bonita y provechosa.

martes, 5 de marzo de 2013

El cuaderno de viajes. Albacete-Torrevieja-Alicante-Madrid. Parte I.

Viernes, 1 de marzo, 2013

Me levanté a las 7, desayuné y salí a la calle que ya poco a poco iba despertándose. Una mochila con lo más necesario, radio puesta y anticipación de las aventuras. Éstas no me hicieron esperar mucho. Al llegar a la estación descubrí que nos habían cambiado el tren de las 9, y en vez de ir directamnete a Albacete iba a pasar por Madrid. Me tocó el AVE a las 9:45. Mientras esperando fui a tomar algo. ¿Chocolate caliente, té, um.. cafecito? Es que yo soy nada aficionada de café, lo he tomado 3 o 4 veces en mi vida. Pero esta vez decidí romper una costumbre más.

9:40 Así empieza mi viaje. Ahora mismo estoy sentada en clase preferente, a la ventanilla (qué suerte la mía, no lamento en absoluto lo del cambio del tren). El transbordo que tengo que hacer en Madrid durará 5 minutos (sin exageración ninguna). Para ahora - a disfrutar de lo que me está ocurriendo. Acabamos de pasar por Ciudad Real. No me lo puedo creer. Hay  n i e v e. Es que pensaba que sólo existía al norte de España. Qué va...

En el tren con destino Albacete conocí a María Ángeles, lo pasamos muy bien hablando de todo. El viaje es una forma muy bonita de conocer a la gente, aprender, enseñar y ver la vida de un ángulo diferente. P.D: más nieve todavía. Sigo preguntándome si de verdad estamos en España.

14:05 En Albacete, he llegado 40 minutos antes de lo previsto. Voy a dar un paseito por el centro. Hace frío invernal, echo de menos mi gorra. En la información he preguntado adónde ir a comer atascaburras y dónde comprar miguelitos. Pedro me ha dado un mapa y consejos sobre lo qué ver y dónde comer.

Pocos minutos después al tomar fotos de don Quijote (acabo de darme cuenta de que estoy en Castilla la Mancha) me meto en una pequeña aventura. Hoy se me ha presentado la ocasión de conocer por dentro la Diputación Provincial de la Mancha. Gracias a Luis a quien conocí por casualidad (y las casualidades son nunca casuales) y quien me dio una excursión improvisada por la Diputación.

14:50 He encontrado la cervecería Cervantes a la que me dirigió Pedro. Atascaburras y una copita de tinto. Ahora con nuevas fuerzas a cureosear un poco por el centro, ya que me queda una hora y media. Ha salido el sol. La vida es bella.

16:10 A por comprar miguelitos. El único lugar donde los he encontrado es en la estación de tren. Una cajita de 6 (con lo mucho esfuerzo que hago por no comer tantas golosinas, nunca dejaré de amarlas), luego a dar las gracias a Pedro de la información. El autobus a Torrevieja sale dentro de 20 minutos.

En el autobus he conocido a Jesús de Madrid. Una vez más estoy convencida de que viajar es una forma muy preciosa... ya sabéis. Ahora tengo a un guía más en Madrid y promesa de ir a tomar té muy rico en la capital. P.D: más nieve todavía. Llego a creer que ya estamos en Rusia.

Primer día se va acabando. He venido a mi destino, Torrevieja. Ahora mismito estoy en el piso, a 10 minutos de la orilla del mar. Por ahora - fin de trayecto. Mañana contaré más y mejor.

domingo, 24 de febrero de 2013

El hormiguero en el que vivimos

El ser humano. En general considerado el especie menos viable y más inútil en la naturaleza. Todavía él mismo con toda seguridad se posiciona como el dueño de todo el mundo. Aun así se desmaya al instante ante la fuerza de la naturaleza negando a aceptar que él tiene la culpa alguna. Y sigue, sigue corriendo sin mirar a sus lados, sin hacer el menor esfuerzo para tratar de entender mejor lo grande que lo rodea, a que debe mucho por su existencia.
Si paramos un momento, miramos hacia arriba o abajo o cualquier dirección sea - de repente se nos abre la vida en sus matices más auténticos. La vida que seguirá si desaparecemos, que será igual de hermosa y serena sin nosotros.

Hoy mismo estaba dando un paseito por el parque al lado del Centro Andaluz del Arte Contemporáneo disfrutando del silencio lleno de viento y susurros de las aves. Poca gente y mucha libertad. Andaba sin prisa y dejé las sensaciones llenarme. Me llamó atención la cinta negruzca que serpenteaba por el camino. Al acercarme me di cuenta de que aquella era la fila viva de hormigas cruzando la calle. Me pareció caos al principio lo que hacían chocando uno con otro, yendo en las direcciones opuestas. Después me enteré de que cada uno tenía su propio ritmo que coincidía a cierto nivel con el de los demás. Aquello era increíble en su hermosura. El orden y la belleza infinita de la naturaleza. Se rompió en pocos segundos. Al aparecer un grupo de visitantes, se dirigieron hacía donde estaba yo observando las hormigas. "Cuidado, mirad, que las hormigas están cruzando el camino", dije yo. Algunos me miraron sorprendidos y algo incomprensibles. Seguieron caminando sin mirar más abajo, donde nacía una pequeña tragedia. Yo me sentí como si me hubieran pisado a mi misma. ¿Por qué nadie intentó pasar sin romper aquella fila de hormigas? Tenían todo el derecho de vivir, seguir cumpliendo su pequeña misión importante.

Ojalá miraramos más alrededor de nosotros para ver que la vida no es sólo lo que nos imaginamos sino también lo que nos rodea en plena luz del día. Ojalá notaramos esta belleza ingenua y alucinante en su sencillez. Ojalá supieramos tratarla bien y con respeto. Porque no sabemos lo que tenemos. Escuchamos poco a la naturaleza. No contamos los latidos de su corazón tras el ruido de nustros propios pensamientos. Deberíamos hacerlo, y cuanto más lo haríamos, mejor entenderíamos la suerte que tenemos. El mundo precioso y asombroso que nos da lo todo y a que debemos dar más a cambio nosotros.

martes, 19 de febrero de 2013

La ciudad que sonríe

Creo que fue Simone de Beauvoir quien dijo que si uno pasaba una semana en un país tenía material para escribir un libro; si un año, un artículo, y si permanecía diez años, entonces era absolutamente incapaz de escribir nada.

En mi caso fueron dos días y Cádiz. La ciudad que sonríe. El lema tan bonito como el amanecer que le saluda cada día con la brisa turquesa y el canto de las gaviotas.
No me lo creí primero cuando me dijeron que era rodeada por todos lados del mar. Parecía demasiado a un sueño. Al salir de la estación y oir a las gaviotas, aspirar el aire que olía al mar, me entregué a aquel sueño sin pensar dos veces. Y ni una sola vez me lo arrepentí.

El carnaval de Cádiz es una locura muy preciosa. Todo el mundo vestido de todos tipos de personajes de los cuentos, películas, canciones y la vida real. De tal manera una persona sin un disfraz parece más exótica que los que llevan alguno. Chirigotas y desfiles, bares, confeti, mucha marcha y risas - todo mezclado en un vértigo de la fiesta que no se para ni al caer la noche.

De día Cádiz goza del sol y imaginación, las calles tienen cada una su ritmo y sus enigmas, el mar cambia del humor y toma los colores del cielo. Si sabes ver cosas contadas, poco comúnes e interesantes, no habrá límite de los descubrimientos en esta ciudad. Te lo ofrece todo y no te pide nada a cambio. El amor incondicional y puro que te queda desarmado y crédulo.

Yo apenas conocí la mitad de Cádiz, el resto me queda para la próxima vez, ya sé que me costará esperar. Me alegro de saber que algún día volveré a andar por sus calles. A veces no hace falta disfrutar de algo de un tirón, a veces merece la pena dejar una parte para después. 

jueves, 14 de febrero de 2013

Una lección comestible

Ayer se me antojó una vez más empezar la vida salidable, así que fui a comprar frutas al supermercado. Manzanas, naranjas, un par de kiwis - tomé un poco de todo. Al ver una fruta la que todavía no he probado aquí pero según su nombre era una que me gustaba mucho en Rusia, la compré sin pensar.

Con un bolso lleno de frutas vine a casa para disfrutar una tarde de comida sana. Justo al momento de quitar la piel de la fruta "misteriosa" me dí cuenta de que me había equivocado en algo. Ya que fue demasiado tarde, sólo abrí un diccionario para reconvencerme en mis sospechas. Era una fruta aaabsolutamente diferente de la que yo imaginaba al comprarla.

Como en ruso tenemos "pamelo" (o más bien "pomelo", cada lo escribe a su gusto) - para cual todavía no he tenido éxito en encontrar un equivalente español - yo lo di por sentado que el "pomelo" significaba lo mismo mismito en español.

Una palabra más aprendida con un método muy convincente.



P.D.: no me gusta nada el pomelo, intenté comerlo por lo muchas vitaminas que contiene. Me queda la mitad. ¿Alguien quiere?

domingo, 10 de febrero de 2013

Traducción a ciegas

Pues, aquí está mi primer soneto traducido del inglés al español. Debe de ser horroroso y puede que suene poco español. Yo qué sé... La verdad es que me he divertido un montón. En cuanto a lo de corregir fallos lo dejaré para la clase de mañana (al menos que me ayudéis vosotros).

¿Cómo te amo? Déjame que cuenta las maneras.
Te amo hasta la altura vasta y profunda
La que mi alma sabe alcanzar al ser oculta
Hasta el mismo fin del ser y gracia divina.
Te amo hasta el punto de la necesidad callada
Y cotidiana, bajo la luz del sol y de las velas.
Te amo sin temor como el hombre lucha por la ley,
Te amo con pureza la que lleva él del rezo.
Te amo hasta con la pasión desmesurada
En viejas penas mías y la fe de mi nuñez.
Te amo con el querer apenas rescatado
En pérdida de santos. Te amo con el aliento,
Risas, lloros de mi vida; y si Dios quisiera
Te seguiría amando así en el más allá.

P.D.: la tarea era traducirlo con 14 sílabas en cada línea, una locura la que dejé por el vuelo más o menos libre de la imaginación. 

El tener que y el querer

El tiempo se va volando. Nunca nos pregunta si queremos cambiar la velocidad de ciertos momentos, días, meses. 

Se acabó la primera semana del 2 cuatrimestre. Ya que soy optimista, diré que todo va bien. A pesar de dos asignaturas de traducción del inglés al español, una siendo traducción literaria (Díos sabe como la voy a hacer), repetiré que todo me saldrá bien. Según dicen, si no puedes cambiar la situación, cambia tu actitud hacia ella. Muy sabio.

Me han regalado por mi cumpleaños una lista de 84 cosas que tengo que hacer mientras estoy aquí. No las faltaré, es mi siguiente promesa. También tengo algunas que no estan en esta lista. Tengo muchísimas ganas de ir a Madrid, una ciudad que me enamoró por sólo un par de horas que estuve. Quiero por fin probar churros con chocolate (no sé cómo todavía no lo he hecho). Quiero hacer Camino de Santiago. Quiero ir al Carnaval de Cádiz. Quiero ver la final de la Copa del Rey en vivo.

Hoy estoy algo deprimida. Hace sol, estoy viva. Tengo un texto y un soneto por traducir al español, y a nadie que hacer reírse o sentir feliz.

martes, 5 de febrero de 2013

Si quieres ser feliz, empieza ahora mismo

Hoy ha sido una mañana quizás más bonita de todas las que he tenido aquí en mi España. Para empezarla bien sonreí hasta las orejas y abrí la ventana para dejar entrar el sol y el aire de nuevo día y nuevo año. Es que hoy he cumplido 21 años y me siento la más feliz a 21 kilómetros a la redonda como mínimo.

Hay que recordar que somos los únicos responsables de lo que nos pasa en la vida. Eso a mí me ayuda mucho en mantener buen humor y saber controlar los pensamientos.
Al lado de la puerta tengo pegada en la pared una nota diciendo "Hoy será un día muy especial". Eso leo cada vez al salir y sí lo creo. Vive como si hoy fuera el día más feliz de tu vida.
Haber empezado la mañana con la música favorita, esta nota, un conciertito de una sola canción "Cumpleaños feliz" de mis queridas compañeras de piso (qué bonito, me encanta como suena en español!) y mensajes con felicitaciones de mis amigos fui al exámen de español.

Nunca sabes dónde y cúando darás con ideas excepcionales. Están listas para cubrirte en cualquier momento y en cualquier lugar. En el exámen mientras hacía una tarea de lectura, me choqué con una frase la que no pude dejar sin apuntarla. Aquí está:

"Si quieres saber hasta qué punto eres feliz y no lo sabes, cómprate una libreta y apunta en ella cada noche cinco pequeños hechos agradables que te hayan sucedido durante el día".

Según el autor, al tener más notas se van acumulando las detalles y así aparece la imagen general de tu vida. La verdad es que no necesitamos muchas cosas para ser felicies. Tampoco tenemos que pagar por las más bonitas y preciosas.

Tengo medio día delante para vivirlo lo mejor posible, con mis amigos, los que he conocido aquí y los que ahora estan a 6370 kilómetros y en otros partes del globo. Os quiero a todos, porque sois vosotros que hacéis este día tan especial para mí.

P.D: el exámen éste que es muy importante para mí se lo dedico a mis amigos españoles que me han ayudado tanto a lo largo de estos meses de aprendizaje, a OM, EnJuego y a José Luis Poblador (la razón no hay ninguna en particular, pero si la buscáis mirad mi entrada anterior), y a una persona más importante en mi vida - a mi Mamá. Sin ella no estaría aquí hoy.

lunes, 4 de febrero de 2013

El 4


Hace 4 o 5 años que considero el 4 mi número favorito y que me trae buena suerte. Puede que sea la cosa de autosugestión, pero el 4 sí me ha ayudado siempre a lo largo de estos últimos años.
Como es el 4 de febrero, es la 4 entrada en mi blog y encima el blog es en español, las líneas que estoy escribiendo las quiero dedicar a un amigo y un equipo muy especial que me han ayudado mucho en mis etapas del aprendizaje de esta hermosa lengua. Son mi número 4 de buena suerte a la española.

Fue el otoño de 2010, estábamos a punto de empezar el 2 año de la carrera. Nos dejaron escoger la segunda lengua extranjera para aprender a lo largo de 4 años que nos quedaban. Francés, italiano, español. No tenía ni menor duda de qué lengua iba a escoger yo. Entonces ya sabía unos 20-30 palabras en español y tenía muchísimas ganas de multiplicar este número por 200 veces como mínimo. Por dónde empezar? Dicen que hay que leer, escribir, hablar y escuchar lo más posible para acostumbrarse pronto a una lengua. Como tres de estos medios me resultaban algo dificiles, me quedé con el último: escuchar.

Ahora no recuerdo como di con la radio OndaMadrid, ni siquiera sé porque la elegí entre todas. A la hora a la que solía ponerme a estudiar - serían las 11 de la noche - ponía la radio ésta y escuchaba a un programa de el que sólo tenía claro que se llamaba En Juego y que se trataba de deportes. No entendía casi nada de nada salvo algunas palabras y risas (eso se entiende bien en cualquier lengua). Me gustaba tenerla puesta la radio, tratar de adivinar lo que contaban los presentadores, imaginarme soleada Madrid y aquella gente que tenía suerte de poder caminar por sus calles cada día. Así aprendía poco a poco, poniéndome alegre cada vez al oír las voces ya conocidas.

Hace poco que el programa no está, yo sí sigo aprendiendo español (nunca lo sabré lo suficiente, no hay límites en aprender un idioma). Ya no pongo la radio desde la página web que se quedará para siempre en "pestañas favoritas". Ya no espero con anticipación a las 19:05. Sigo sin entender por qué no puedo hacerlo todo como solía. Y sigo pensando que algún día podré.
Gracias por lo que habéis sido para mi, gracias por no dejarme caminar sola por las paginas innumerables de libros y manuales de español. Gracias por vuestras risas, bromas (pues que apenas entendía al principio pero andaba mejorándolo), buenas palabras, ruidosos goles, mucho amor y poca tristeza. Gracias de corazon, a José Luis Poblador y a su equipo estupendísimo. Seguiréis siendo mi número 4 a la española aunque sea fuera de la radio, pero siempre en mi corazón. Éste es el lugar donde guardar los momentos más importantes e inolvidables que cambian la vida.

lunes, 28 de enero de 2013

Love is the only way

Inspirado por Macaco y su canción.

Hay cosas que no hace falta explicar sino sentir. Desde que vivo aquí ni una vez me ha dejado la maravillosa sensación que cabe toda en la frase siguiente. Estar en el sitio adecuado, en el momento más oportuno.
La sensación de pertenecer aquí. De ser aceptada y entendida.

Hay cosas que no hace falta explicar sino ver. Nunca me aburro de mirar lo cariñosos que son los españoles hacía sus hijos, sea por la mañana o por la noche. Ese cariño debe de nacer en el sol que siempre está aquí a tu lado tantos días al año.

Hay cosas que no hace falta explicar sino apreciar. La compasión la que te muestra la gente de aquí. Al principio me quedé algo sorprendida. No obstante, pronto me acostumbré y quise ser capaz de dar lo más posible en respuesta. Cosas sencillas que te hacen sentir el amor hacia todo lo que te rodea. Al caerte de bicicleta, al encontrar que no tienes un pañuelo, al no saber explicar algo en español - siempre te echan una mano. Me encanta la costumbre de saludar a los conductores cuando te dejan cruzar la calle.

Hay cosas que no hace falta explicar sino amar. La vida, los amigos, el sol, el cielo, las mañanas fresquitas y las noches aterciopeladas, las sonrisas y lágrimas, todos preciosos momentos del día que lo hacen tan especial y nunca parecido a ninguno de los demás. Por qué a veces nos olvidamos de dar las gracias por todo esto? Y la mejor manera de dárselas a la vida es ser felices.

Te quiero, España.


viernes, 25 de enero de 2013

Invierno no es así

Haber vivido 20 años y pico en el país donde el invierno dura casi 6 meses (ojalá lo dijera en broma) me costó acostumbrarme a no ver nieve ni tener que vestirme como si cada día fuera a hacer una expedición al norte.
Otra cosa que me quedó asombrada fue la flora de aquí. No penséis que sólo tenemos abetes y abedules en Rusia, pero aquí al ver la vegetación me di cuenta de que me sentía como si de repente hubiera vuelto al nuestro balcón. Todo lo que aquí crece en pleno aire lo tenemos como plantas de salón. Un trocito de España en invierno ruso.
De hecho, toda esta confusión con el tiempo (en sus dos sentidos, ya que ahora tenemos 5 horas y casi 40 grados de difirencia con mi ciudad del origen) me resultó que ayer felicité a una amiga por su cumpleaños un mes antes. Lo tiene el mismo día pero en febrero...

Cinco sonrisas sobre el suelo

Aquí estoy tratando de empezar lo que había planeado antes pero nunca podía llegar a hacer. Os pido perdón de antemano, no será un blog ideal, sino un camino lleno de descubrimientos, novedades, tonterías y planchas.
Por lo menos he cumplido una promesa más de mis promesas del Año Nuevo, he empezado un blog en español. A ver como me sale este proyectito, ya que no hay camino para atras.
Aquí estaremos.