domingo, 24 de febrero de 2013

El hormiguero en el que vivimos

El ser humano. En general considerado el especie menos viable y más inútil en la naturaleza. Todavía él mismo con toda seguridad se posiciona como el dueño de todo el mundo. Aun así se desmaya al instante ante la fuerza de la naturaleza negando a aceptar que él tiene la culpa alguna. Y sigue, sigue corriendo sin mirar a sus lados, sin hacer el menor esfuerzo para tratar de entender mejor lo grande que lo rodea, a que debe mucho por su existencia.
Si paramos un momento, miramos hacia arriba o abajo o cualquier dirección sea - de repente se nos abre la vida en sus matices más auténticos. La vida que seguirá si desaparecemos, que será igual de hermosa y serena sin nosotros.

Hoy mismo estaba dando un paseito por el parque al lado del Centro Andaluz del Arte Contemporáneo disfrutando del silencio lleno de viento y susurros de las aves. Poca gente y mucha libertad. Andaba sin prisa y dejé las sensaciones llenarme. Me llamó atención la cinta negruzca que serpenteaba por el camino. Al acercarme me di cuenta de que aquella era la fila viva de hormigas cruzando la calle. Me pareció caos al principio lo que hacían chocando uno con otro, yendo en las direcciones opuestas. Después me enteré de que cada uno tenía su propio ritmo que coincidía a cierto nivel con el de los demás. Aquello era increíble en su hermosura. El orden y la belleza infinita de la naturaleza. Se rompió en pocos segundos. Al aparecer un grupo de visitantes, se dirigieron hacía donde estaba yo observando las hormigas. "Cuidado, mirad, que las hormigas están cruzando el camino", dije yo. Algunos me miraron sorprendidos y algo incomprensibles. Seguieron caminando sin mirar más abajo, donde nacía una pequeña tragedia. Yo me sentí como si me hubieran pisado a mi misma. ¿Por qué nadie intentó pasar sin romper aquella fila de hormigas? Tenían todo el derecho de vivir, seguir cumpliendo su pequeña misión importante.

Ojalá miraramos más alrededor de nosotros para ver que la vida no es sólo lo que nos imaginamos sino también lo que nos rodea en plena luz del día. Ojalá notaramos esta belleza ingenua y alucinante en su sencillez. Ojalá supieramos tratarla bien y con respeto. Porque no sabemos lo que tenemos. Escuchamos poco a la naturaleza. No contamos los latidos de su corazón tras el ruido de nustros propios pensamientos. Deberíamos hacerlo, y cuanto más lo haríamos, mejor entenderíamos la suerte que tenemos. El mundo precioso y asombroso que nos da lo todo y a que debemos dar más a cambio nosotros.

martes, 19 de febrero de 2013

La ciudad que sonríe

Creo que fue Simone de Beauvoir quien dijo que si uno pasaba una semana en un país tenía material para escribir un libro; si un año, un artículo, y si permanecía diez años, entonces era absolutamente incapaz de escribir nada.

En mi caso fueron dos días y Cádiz. La ciudad que sonríe. El lema tan bonito como el amanecer que le saluda cada día con la brisa turquesa y el canto de las gaviotas.
No me lo creí primero cuando me dijeron que era rodeada por todos lados del mar. Parecía demasiado a un sueño. Al salir de la estación y oir a las gaviotas, aspirar el aire que olía al mar, me entregué a aquel sueño sin pensar dos veces. Y ni una sola vez me lo arrepentí.

El carnaval de Cádiz es una locura muy preciosa. Todo el mundo vestido de todos tipos de personajes de los cuentos, películas, canciones y la vida real. De tal manera una persona sin un disfraz parece más exótica que los que llevan alguno. Chirigotas y desfiles, bares, confeti, mucha marcha y risas - todo mezclado en un vértigo de la fiesta que no se para ni al caer la noche.

De día Cádiz goza del sol y imaginación, las calles tienen cada una su ritmo y sus enigmas, el mar cambia del humor y toma los colores del cielo. Si sabes ver cosas contadas, poco comúnes e interesantes, no habrá límite de los descubrimientos en esta ciudad. Te lo ofrece todo y no te pide nada a cambio. El amor incondicional y puro que te queda desarmado y crédulo.

Yo apenas conocí la mitad de Cádiz, el resto me queda para la próxima vez, ya sé que me costará esperar. Me alegro de saber que algún día volveré a andar por sus calles. A veces no hace falta disfrutar de algo de un tirón, a veces merece la pena dejar una parte para después. 

jueves, 14 de febrero de 2013

Una lección comestible

Ayer se me antojó una vez más empezar la vida salidable, así que fui a comprar frutas al supermercado. Manzanas, naranjas, un par de kiwis - tomé un poco de todo. Al ver una fruta la que todavía no he probado aquí pero según su nombre era una que me gustaba mucho en Rusia, la compré sin pensar.

Con un bolso lleno de frutas vine a casa para disfrutar una tarde de comida sana. Justo al momento de quitar la piel de la fruta "misteriosa" me dí cuenta de que me había equivocado en algo. Ya que fue demasiado tarde, sólo abrí un diccionario para reconvencerme en mis sospechas. Era una fruta aaabsolutamente diferente de la que yo imaginaba al comprarla.

Como en ruso tenemos "pamelo" (o más bien "pomelo", cada lo escribe a su gusto) - para cual todavía no he tenido éxito en encontrar un equivalente español - yo lo di por sentado que el "pomelo" significaba lo mismo mismito en español.

Una palabra más aprendida con un método muy convincente.



P.D.: no me gusta nada el pomelo, intenté comerlo por lo muchas vitaminas que contiene. Me queda la mitad. ¿Alguien quiere?

domingo, 10 de febrero de 2013

Traducción a ciegas

Pues, aquí está mi primer soneto traducido del inglés al español. Debe de ser horroroso y puede que suene poco español. Yo qué sé... La verdad es que me he divertido un montón. En cuanto a lo de corregir fallos lo dejaré para la clase de mañana (al menos que me ayudéis vosotros).

¿Cómo te amo? Déjame que cuenta las maneras.
Te amo hasta la altura vasta y profunda
La que mi alma sabe alcanzar al ser oculta
Hasta el mismo fin del ser y gracia divina.
Te amo hasta el punto de la necesidad callada
Y cotidiana, bajo la luz del sol y de las velas.
Te amo sin temor como el hombre lucha por la ley,
Te amo con pureza la que lleva él del rezo.
Te amo hasta con la pasión desmesurada
En viejas penas mías y la fe de mi nuñez.
Te amo con el querer apenas rescatado
En pérdida de santos. Te amo con el aliento,
Risas, lloros de mi vida; y si Dios quisiera
Te seguiría amando así en el más allá.

P.D.: la tarea era traducirlo con 14 sílabas en cada línea, una locura la que dejé por el vuelo más o menos libre de la imaginación. 

El tener que y el querer

El tiempo se va volando. Nunca nos pregunta si queremos cambiar la velocidad de ciertos momentos, días, meses. 

Se acabó la primera semana del 2 cuatrimestre. Ya que soy optimista, diré que todo va bien. A pesar de dos asignaturas de traducción del inglés al español, una siendo traducción literaria (Díos sabe como la voy a hacer), repetiré que todo me saldrá bien. Según dicen, si no puedes cambiar la situación, cambia tu actitud hacia ella. Muy sabio.

Me han regalado por mi cumpleaños una lista de 84 cosas que tengo que hacer mientras estoy aquí. No las faltaré, es mi siguiente promesa. También tengo algunas que no estan en esta lista. Tengo muchísimas ganas de ir a Madrid, una ciudad que me enamoró por sólo un par de horas que estuve. Quiero por fin probar churros con chocolate (no sé cómo todavía no lo he hecho). Quiero hacer Camino de Santiago. Quiero ir al Carnaval de Cádiz. Quiero ver la final de la Copa del Rey en vivo.

Hoy estoy algo deprimida. Hace sol, estoy viva. Tengo un texto y un soneto por traducir al español, y a nadie que hacer reírse o sentir feliz.

martes, 5 de febrero de 2013

Si quieres ser feliz, empieza ahora mismo

Hoy ha sido una mañana quizás más bonita de todas las que he tenido aquí en mi España. Para empezarla bien sonreí hasta las orejas y abrí la ventana para dejar entrar el sol y el aire de nuevo día y nuevo año. Es que hoy he cumplido 21 años y me siento la más feliz a 21 kilómetros a la redonda como mínimo.

Hay que recordar que somos los únicos responsables de lo que nos pasa en la vida. Eso a mí me ayuda mucho en mantener buen humor y saber controlar los pensamientos.
Al lado de la puerta tengo pegada en la pared una nota diciendo "Hoy será un día muy especial". Eso leo cada vez al salir y sí lo creo. Vive como si hoy fuera el día más feliz de tu vida.
Haber empezado la mañana con la música favorita, esta nota, un conciertito de una sola canción "Cumpleaños feliz" de mis queridas compañeras de piso (qué bonito, me encanta como suena en español!) y mensajes con felicitaciones de mis amigos fui al exámen de español.

Nunca sabes dónde y cúando darás con ideas excepcionales. Están listas para cubrirte en cualquier momento y en cualquier lugar. En el exámen mientras hacía una tarea de lectura, me choqué con una frase la que no pude dejar sin apuntarla. Aquí está:

"Si quieres saber hasta qué punto eres feliz y no lo sabes, cómprate una libreta y apunta en ella cada noche cinco pequeños hechos agradables que te hayan sucedido durante el día".

Según el autor, al tener más notas se van acumulando las detalles y así aparece la imagen general de tu vida. La verdad es que no necesitamos muchas cosas para ser felicies. Tampoco tenemos que pagar por las más bonitas y preciosas.

Tengo medio día delante para vivirlo lo mejor posible, con mis amigos, los que he conocido aquí y los que ahora estan a 6370 kilómetros y en otros partes del globo. Os quiero a todos, porque sois vosotros que hacéis este día tan especial para mí.

P.D: el exámen éste que es muy importante para mí se lo dedico a mis amigos españoles que me han ayudado tanto a lo largo de estos meses de aprendizaje, a OM, EnJuego y a José Luis Poblador (la razón no hay ninguna en particular, pero si la buscáis mirad mi entrada anterior), y a una persona más importante en mi vida - a mi Mamá. Sin ella no estaría aquí hoy.

lunes, 4 de febrero de 2013

El 4


Hace 4 o 5 años que considero el 4 mi número favorito y que me trae buena suerte. Puede que sea la cosa de autosugestión, pero el 4 sí me ha ayudado siempre a lo largo de estos últimos años.
Como es el 4 de febrero, es la 4 entrada en mi blog y encima el blog es en español, las líneas que estoy escribiendo las quiero dedicar a un amigo y un equipo muy especial que me han ayudado mucho en mis etapas del aprendizaje de esta hermosa lengua. Son mi número 4 de buena suerte a la española.

Fue el otoño de 2010, estábamos a punto de empezar el 2 año de la carrera. Nos dejaron escoger la segunda lengua extranjera para aprender a lo largo de 4 años que nos quedaban. Francés, italiano, español. No tenía ni menor duda de qué lengua iba a escoger yo. Entonces ya sabía unos 20-30 palabras en español y tenía muchísimas ganas de multiplicar este número por 200 veces como mínimo. Por dónde empezar? Dicen que hay que leer, escribir, hablar y escuchar lo más posible para acostumbrarse pronto a una lengua. Como tres de estos medios me resultaban algo dificiles, me quedé con el último: escuchar.

Ahora no recuerdo como di con la radio OndaMadrid, ni siquiera sé porque la elegí entre todas. A la hora a la que solía ponerme a estudiar - serían las 11 de la noche - ponía la radio ésta y escuchaba a un programa de el que sólo tenía claro que se llamaba En Juego y que se trataba de deportes. No entendía casi nada de nada salvo algunas palabras y risas (eso se entiende bien en cualquier lengua). Me gustaba tenerla puesta la radio, tratar de adivinar lo que contaban los presentadores, imaginarme soleada Madrid y aquella gente que tenía suerte de poder caminar por sus calles cada día. Así aprendía poco a poco, poniéndome alegre cada vez al oír las voces ya conocidas.

Hace poco que el programa no está, yo sí sigo aprendiendo español (nunca lo sabré lo suficiente, no hay límites en aprender un idioma). Ya no pongo la radio desde la página web que se quedará para siempre en "pestañas favoritas". Ya no espero con anticipación a las 19:05. Sigo sin entender por qué no puedo hacerlo todo como solía. Y sigo pensando que algún día podré.
Gracias por lo que habéis sido para mi, gracias por no dejarme caminar sola por las paginas innumerables de libros y manuales de español. Gracias por vuestras risas, bromas (pues que apenas entendía al principio pero andaba mejorándolo), buenas palabras, ruidosos goles, mucho amor y poca tristeza. Gracias de corazon, a José Luis Poblador y a su equipo estupendísimo. Seguiréis siendo mi número 4 a la española aunque sea fuera de la radio, pero siempre en mi corazón. Éste es el lugar donde guardar los momentos más importantes e inolvidables que cambian la vida.