jueves, 14 de febrero de 2013

Una lección comestible

Ayer se me antojó una vez más empezar la vida salidable, así que fui a comprar frutas al supermercado. Manzanas, naranjas, un par de kiwis - tomé un poco de todo. Al ver una fruta la que todavía no he probado aquí pero según su nombre era una que me gustaba mucho en Rusia, la compré sin pensar.

Con un bolso lleno de frutas vine a casa para disfrutar una tarde de comida sana. Justo al momento de quitar la piel de la fruta "misteriosa" me dí cuenta de que me había equivocado en algo. Ya que fue demasiado tarde, sólo abrí un diccionario para reconvencerme en mis sospechas. Era una fruta aaabsolutamente diferente de la que yo imaginaba al comprarla.

Como en ruso tenemos "pamelo" (o más bien "pomelo", cada lo escribe a su gusto) - para cual todavía no he tenido éxito en encontrar un equivalente español - yo lo di por sentado que el "pomelo" significaba lo mismo mismito en español.

Una palabra más aprendida con un método muy convincente.



P.D.: no me gusta nada el pomelo, intenté comerlo por lo muchas vitaminas que contiene. Me queda la mitad. ¿Alguien quiere?

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