miércoles, 22 de mayo de 2013

Cogito, ergo sum.

Creo firmemente que hay una relación directa entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que llegamos a ser nosotros mismos y lo en que se convierte nuestra vida. No soy la primera que lo dice, tampoco seré la última. Es tan verdadera esta idea como la que dice que sólo existe todo lo en que creemos. 

Puedo afirmar que a mí aplicar las dos me resulta alucinante hasta el día de hoy. Es la cuestión tanto de práctica como de la fé. Empiezando con ejemplos más sencillitos de pensar en el camino al banco que sólo habrá dos personas en la cola (y al llegar descubrir que esto sí se ha cumplido) y terminando con las afirmaciones que te ayudan llevar a cabo los sueños más atrevidos. El universo no distingue entre la broma y el deseo más querido, lo toma todo en serio. 

Hace unos meses me quité de mi vocabulario casi por completo las palabras como "cansada", "muerta", "hecha polvo", "reventada" y otras que tienen que ver con el cansancio. Tampoco le dejo ocupar mis pensamientos de ninguna forma que se invente. El resultado es que se ha ido de mi vida corriendo. Hablad más de lo vivos que os sentís y ya veréis que el estado físico no tardará mucho en cambiar. Funciona igual de fácil como la famosa "Cuando te sientes feliz, sonríes. Pero también vale lo contrario: si te sientes triste, sonríe y ya verás como se te subirá el ánimo".

Puedo dar toneladas de ejemplos, pero lo que convence más es la experiencia. Pruébadlo vosotros si os atrevéis. 

Al fin y al cabo, nosotros mismos construimos lo que nos rodea. Lo traemos todo en nustra vida arrastrando los matices que elegimos ¿adivinad quién? nosotros mismos. Artistas, actores, protagonistas, directores, músicos, arquitectos de nuestras propias vidas. No lo gastéis en vano el don de vivir. Tomad un pincel y pintad vustras pensamientos y vuestras palabras de los colores que queráis que tengan. 


Every person, all the events of your life are there because you have drawn them there. What you choose to do with them is up to you. (c) R.Bach


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